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Adios Soledad!

Te amo tanto que te he hecho daño, estoy confuso.
Mi alma nació cuando juntamos nuestras mejillas.
Siempre tengo ganas de verte.
¿Qué tengo que hacer para poder ver tu bondad?
Abrázame fuerte de nuevo,
Quiero oír latir tu cálido corazón.
Adiós, soledad, hasta mañana.

Aunque sea aún un niño, puedo darte todo lo que me pidas.
Quiero ofrecerte mi mano, que no esconde nada.
Aún tenemos que despedirnos del blanco alba.
Adiós, soledad.
¿Por qué he sido capaz de encontrar a alguien tan importante para mí?
Mientras unimos fuertemente nuestros dedos,
Veo que nuestros sueños han desaparecido en la tristeza.
Adiós, soledad.
Porque ya no estaré nunca más solo cuando amanezca,
Estaré junto a ti.

Porque te amo tanto, estoy aquí a tu lado, protegiéndote.
Por estar unido a ti,
Me alegra estar vivo.

Suerte / Segundo Capitulo / Ondas Deslumbrantes



Aquel día comenzó de lo mejor. Cristina comenzó el día entre ensayo y ensayo, imaginaba como seria presentarse en un lugar donde nadie te conocía, donde podías ser tu misma, donde lo que hicieras no lo reprocharía nadie. Me levante y prepare mis cosas, dentro de una hora tendría que estar en la sala de ensayo que nos facilitaba un hotel cercano. Con las demás integrantes del grupo, preparamos una coreografía fenomenal, nos demoramos poco mas de 2 horas en poder tenerla armada y aprendida, ahora faltaba afinar algunos detalles. Baje a tomar desayuno, Cristina ya se había marchado, pues tenía una entrevista en una radio y después en una televisión local, las chicas estaban sentadas en la mesa, había jugo, tostadas y galletas.
– ¡Hum! Todo un festín– con eso no alimentabas ni a un pájaro, pero bueno la dieta era estricta y no podíamos subir ni un mísero gramo. Comí tan rápido como pude, ya que las demás me llevaban ventaja, fui por mis cosas a la alcoba y nos fuimos.
Ya en la Ban, miraba los lugares hermosos que había alrededor, la playa se veía tan serena, el cielo era azul, nada de viento y pocas nubes.  En un parque cercano había gente disfrutando del maravilloso día. Niños con volantines, parejas en romance, abuelos descansando y pajarillos jugando entre arboles. Entramos en lo que era el centro de la ciudad, estaba atestado de gente y parecía que caminaban a empujones, se podía ver una variedad inmensa de negocios de comida rápida, unos cuantos de ropa y algunos otros cibers cafés, doblamos en la esquina próxima y ahí estaba, un hotel de 5 estrellas, inmenso y con muchas banderas de distintos países en la azotea del primer piso. Afuera un hombre esperándonos, nos dio la bienvenida y nos enseño el lugar que ocuparíamos. Un salón forrado en espejos, con un piso genial, podría haber danzado allí toda la vida. Partió la música y entonces mis pies reaccionaron solos al ritmo y comencé a moverme.
Bailamos al menos una hora y un cuarto, cuando  por fin llego Cristina, descansamos un poco, ya que ella también venia agotada. Nos hablo de su entrevista, dijo:
–Atroz, me duelen los pies, y más encima en la Radio-Emisora había un tipo que no me quitaba los ojos de encima. Por lo menos en el canal de televisión, fue todo más apacible y no me bombardearon con preguntas. Por favor descansemos un rato más y volvemos a lo nuestro–
La escuchamos un rato, y después mientras hablaba con las demás chicas, me puse los audífonos y prendí mi MP4. Busque alguna canción sin tanto ritmo para poder relajarme y poder salir un poco de mi vida cotidiana. Entonces llegue a Decode en versión acústica, me encanta este tema, lo encuentro precioso, así comenzó a tararear la letra con la música en mis oídos y sin escuchar al resto del mundo. La debo haber cantado varias veces ya que no sentía el tiempo y la canción se me hacia corta. Sentí unas palabras lejanas a las no puse atención y continúe cantando. Pero al momento un dolor en el brazo me hizo reaccionar, Lauri me había pegado un coscorrón, (Ella era una tipa ruda, apasionada, pero lo que más destacaba de ella era su permanente alegría. Siempre te recibía con una sonrisa en los labios y llamaba tu atención con caras graciosas, y aparte de eso le apasionaba el baile, se desvivía por hacerlo) el tiempo había volado, y era hora de volver a ensayar.
–Anastasia– dijo Lauri con un grito.
–Ya voy, ya voy– y me desperece antes de ponerme de pie.
–Date prisa, que quiero irme luego a casa– grito Cristina desde el fondo.
Así paso el rato entre pasos, ritmo, baile y canto. Me encantaba todo eso pero había veces en que solo quería desaparecer y ver las nubes o las estrellas o algo así. Todo salió a la perfección, estábamos muy animadas y contentas. Ahora solo bastaba esperar que llegara la función en la noche.
Acudimos nuevamente a la Ban, comentando lo bien que había ocurrido todo y lo fantástica que era la nueva coreografía, felicitamos a Cristina por haber mejorado en el canto y nosotras reíamos al ver que por primera vez todo salió perfecto. El lugar por donde llegamos ya no era el mismo. El sol se había ocultado hace poco rato y la oscuridad cubría los lugares en que la luz de la calle no alcanzaba ya no había tanta gente en las calles, pensé que se debería a que era hora de la cena. Vimos el Hotel y suspiramos por relajo, bajamos de la Ban, subimos a nuestro cuarto, ordenamos nuestros vestuarios, nos duchamos y siguiente a todo lo que tuviéramos que hacer comimos, aunque los nervios ya no nos dejaban de molestar y nos quitaban el apetito. Las 2 canciones que presentaríamos estaban listas y faltaba poco para tener que irnos hacia “Salvavidas” la Discoteca en donde nos presentaríamos.
Sonó el teléfono, y contesto Sarah. (Ella era prácticamente la niña mimada del grupo, le gustaba sentirse la más pequeña y más querida, tenía un carácter tierno pero si se enojaba era como un demonio, también amaba la danza, pero por igual, le gustaba el canto, aunque no cantaba tan bien como Cristina)
– ¿Si?, OK, en un momento estamos allá– Contesto alegre. –Chicas llamaron de la discoteca y que era hora de irnos, para preparar todo allá antes de abrir– ya ahora estaba emocionada.
–Bueno– dijo Cristina. – ¡TOMEN SUS COSAS, QUE NOS VAMOS! – dijo con un pequeño gritito de júbilo. –Anastasia, Lauri, Sarah, No Olviden de llevar sus maquillajes– Ya más tranquila.
Entonces tomamos todo como pudimos lo metimos en la Ban y nos fuimos.
Ya en la discoteca, las luces prendían por todos lados la atmosfera, el Dj, sin gente ya colocaba música y probaba la amplificación, un señor medio calvo nos recibe en la pista y nos dice:
                –Ola preciosos ángeles, las estaba esperando– dijo con voz amable el dueño.
                –Genial, estamos listas para actuar– le respondió Cristina.
                –Entonces les mostrare su camerino, síganme–
El camerino no era muy grande, pero estaba bien equipado con espejos, baño y sobre todo… cabíamos las 4 perfectamente. Comenzamos a sacar todo el equipo rápidamente para ir luego a hacer la prueba de sonido. Todo era emoción en aquel momento, nos presentábamos en un lugar desconocido, aunque todo era agradable los nervios no dejaban de molestarme.
Al rato, volvió el dueño y nos dijo que el escenario estaba listo. Ordenamos un poco nuestras cosas y salimos en dirección del escenario. Las luces recorrían el lugar al ritmo de la música, le entregue la música al Dj y corrí a posicionarme en mi puesto. La primera canción era pop con algo de ritmo Hip-Hop. Comenzó y con ello nuestro show. Bailamos como nunca y Cristina tuvo una voz melodiosa que en el tiempo que llevaba con ella no había escuchado.
La prueba termino y volvimos al camerino a esperar la hora. Estaba algo más tranquila puesto que el ensayo salió bien. El dueño del local entro a felicitarnos y decirnos que estaba todo genial. Que ya faltaba poco menos de una hora para abrir. Así saque la cuenta de que dentro de una hora y algo salíamos al escenario.
Fuimos por unas copas a la barra para pasar los nervios, y luego a encerrarnos hasta la hora del show.
La música comenzó a sonar más fuerte y eso denominaba que la discoteca ya había abierto las puertas, se escuchaban murmullos de mucha gente dentro y eso me ponía nerviosa otra vez. Entro Andrés el dueño de la Disco y nos dijo que ya era hora.
–Muy buenas noches amigos Salvavidas. Esta noche tenemos un show preparado para ustedes– anuncio Andrés. – esta noche, nos dejaremos llevar por la belleza, seducción y resplandor de… “¡LAS INTREPIDAS!”
Salimos a escena. Había mucha gente, me atrevería a decir que más o menos unos quinientos espectadores aproximadamente, Cristina tomo el micrófono y se dirigió a los expectantes.
–Hola a todos, esta noche trajimos algo especial para ustedes– dijo con gran emoción.
Entonces comenzó la música, la gente comenzó a aplaudir y gritar, se acercaron al nosotras unos pocos y el resto bailaba.
De pronto veo una cara entre la multitud, una cara que no dejaba de mirarme, una cara que me daba seguridad y me emocionaba mucho ver. No sabía quién era, pero me gustaría averiguarlo. Baile como nunca antes lo había hecho tratando de provocar a aquel tipo que no conocía. Seguí mirándole y abrazando con la mirada. Entonces termino la música. Y con ello nos fuimos al camarín donde luego saldríamos a nuestra Ban que nos esperaba. No podía dejar de pensar en aquel chico que posaba sus ojos en mí. Cuando de repente Cristina me dice:
–Lo viste, viste como me miraba– con la cara roja de cansancio.
Entonces mi ilusión se desplomo por completo, a lo que añadí:
–No, no me fije en nadie– mintiéndole para no mostrar que también lo había visto.
–Era precioso– a lo que Sarah respondió.
–Acostúmbrate, veremos muchos como el por allí o por acá– y rio al terminar.
Entonces cristina comenzó a describirlo y comprendí que no hablaba del mismo chico de quien me había fijado yo.
–Era alto, guapo, de ojos verdes y estaba muy bien vestido, su pelo ondulado, bailaba cuando se movía al ritmo de la música. Era genial– entonces yo salte de emoción y le dije:
–Ah, sí, si lo vi– otra mentira, solo me había fijado en aquel chico que me tenía pasmada.
–No era hermoso– volvió a decir.
–Sí, un tanto– le respondí.
Entonces entro nuestro chofer y nos dijo que la Ban estaba esperándonos para partir al hotel. Mientras salíamos se acerca Andrés y nos dice:
–Chicas, causaron mucha emoción, podrían venir mañana a hacer show otra vez– a lo que Cristina con emoción anuncio que sí. Entonces, Él nos dio las gracias y que volviéramos a la misma hora, subimos a la Ban y nos fuimos a casa.
Ya en mi cuarto no dejaba de pensar en él, en cómo me miraba y si algún día volvería a verlo, y mientras pensaba y pensaba me dormí, eran casi las seis de la mañana y ya no daba más del cansancio. 
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